Interdiseño

1ra edición

Tucumán 2016

La primera edición de INTERDISEÑO se desarrolló en septiembre de 2016 en la Residencia San Javier, de la Universidad Nacional de Tucumán. La temática de esta edición fue la “Randa. Tradición y diseño en diálogo”, fundamentado en el proyecto que el IDEP (Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán) concretó en 2013 y sentó las bases para la recuperación y revalorización de esta artesanía que estaba extinguiéndose.

 

​Durante una semana de trabajo un grupo de académicos y diseñadores seleccionados por el INTI y la Red Federal Interuniversitaria de Diseño de Indumentaria y Textil reflexionó y experimentó en profundidad sobre esta técnica artesanal local. El encuentro incluyó talleres prácticos de experimentación con la randa en combinación con materiales, texturas, desarrollo de recursos, aplicaciones, diseños, etc. Así como también propuso instancias de reflexión colectiva e individuales entorno a la cultura local, el binomio diseño y la artesanía, la sustentabilidad y la comercialización.

 

Con el objetivo de intercambiar saberes y trabajar sobre la posible inserción del diseño argentino en los mercados internacionales, la actividad contó con la participación de una experta del London College of Fashion: Amanda Johnston, docente y consultora especializada en desarrollo de producto y materiales sustentables para la industria de la moda.

 

INTERDISEÑO Tucumán trató una problemática muy local que tenía ecos en otros territorios. El tópico fue la relación entre las artesanías y el diseño. Tucumán y toda la región NOA del país posee una fuerte tradición de artesanías textiles.  La provincia cuenta con la presencia de una gran variedad de artesanos y artesanas textiles que realizan desde toscos peleros con lana de oveja hilada con huso, hasta los finos encajes de randa realizados con hilos de algodón y  agujas de coser. Evidentemente ambas técnicas, usos y productos resultantes, pertenecen a tradiciones diferentes. Las diferentes características geográficas en donde se producen, sea en la montaña, en el campo o en la ciudad, imprime particularidades en las técnicas, productos e incluso en su circulación.

 

Más aún, de herencia hispánica o precolombina, determinan una identidad que se ha ido anclando en la región y ha desarrollado modos particulares de seguir tejiendo. El diseño podría ser un canal de salvaguarda y revalorización de todas estas técnicas. Por lo tanto, consideramos que adentrarnos en la problemática y compartirla con otras regiones revelaría modos y formas de trabajo que aún no conocemos. Nos reunimos en San Javier junto con un grupo de académicos y otro de diseñadores y armamos dos grupos: el grupo que trabajaría desde la materialidad, grupo Material, y el que trabajaría desde lo inmaterial, Grupo Inmaterial. Ambos grupos trabajaron alrededor de la técnica de la randa. Técnica que reúne una serie de variables que puestas en conflicto trabajamos durante aquellos días. Desde el grupo Material, buscamos nuevos materiales para tejer la randa, que no se alejen de algunas de sus premisas como el hilo de origen natural, a su vez esto nos hizo proponerle otra escala al tejido y por ende nuevos usos. La randa pasó de detalle ornamental en el cuerpo, hasta estampa, recursos constructivos a veces, y llegó a combinarse con otras técnicas artesanales como el fieltro. Desde el grupo Inmaterial, se abordaron cuestiones de lujo sustentable, problemáticas que aluden al trabajo colaborativo entre diseñadores y artesanos, entre otras cuestiones referidas a la salvaguarda del patrimonio textil.

 

Partiendo de la premisa que ningún conocimiento está desligado de su contexto, hemos elaborado un Manifiesto que intenta funcionar como guía y soporte de acciones futuras. Este manifiesto es el fruto de la elaboración colectiva y consta de ocho puntos:

  1. Fomentar la actitud crítica del diseñador en su rol de operador cultural,

  2. Registrar al otro y sus necesidades a través de una mirada incluyente,

  3. Potenciar la propia capacidad creativa, encontrar la propia identidad,

  4. Aprender a valorar el saber hacer, el tiempo de las cosas y los cuerpos, para educar en valores éticos, en la diversidad,

  5. Respetar el bagaje cultural y colaborar con la continuidad de las técnicas artesanales e industrias locales,

  6. Aprehender el acto de producir una prenda como un trabajo colaborativo, capaz de promover la interacción de los diversos actores sociales,

  7. Potenciar una actitud dinámica en el diseñador para evitar una mirada hegemónica en el diseño,

  8. Propiciar desde la formación el desarrollo local sostenible de manera comprometida y coherente con el entorno social, cultural y ambiental, tal 

Estas acciones contaron con el apoyo del British Council en Argentina, el IDEP (Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán), la Secretaria de Extensión Universitaria, el Centro Cultural Virla y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán.